Con la reanudación de la segunda vuelta de las ligas de hockey hierba, los deportistas afrontan uno de los momentos más exigentes del calendario. Un escenario donde no solo se compite, sino donde se definen objetivos importantes de la temporada: luchar por el título, consolidar el trabajo del año o alcanzar metas colectivas como el ascenso o la permanencia.
En este contexto, la preparación mental adquiere un papel determinante. Así lo explica Nacho Izquierdo Cuesta, psicólogo sanitario y experto en gestión emocional, quien analiza las claves psicológicas que marcan la diferencia en este tipo de competiciones de alta exigencia.
Es por eso que, con motivo del Día de la Psicología en el Deporte que se celebraba cada 24 de marzo, la Federación de Hockey de la Comunidad Valenciana, en colaboración con el Col-legi Oficial de Psicologia de la Comunitat Valenciana, pone el foco en la importancia de la salud mental en el hockey, como en cualquier deporte y en la propia vida.
La presión forma parte del juego
Situaciones como los minutos finales de un partido ajustado, un penalti decisivo o una acción clave generan un aumento natural de la activación. El pulso se acelera, aparecen pensamientos y la tensión se incrementa.
“Sentir activación es normal y útil”, señala Nacho Izquierdo. La clave no está en eliminar los nervios, sino en aprender a gestionarlos y mantener el foco en la tarea.
Controlar la respiración, centrar la atención en acciones concretas del juego o utilizar rutinas mentales sencillas son herramientas que ayudan a sostener el rendimiento en momentos críticos.
Gestionar las emociones para no salir del partido
En competiciones de este nivel aparecen emociones intensas: frustración, rabia, ansiedad o euforia. Todas forman parte del juego, pero si no se regulan adecuadamente pueden provocar desconexiones que impactan directamente en el rendimiento.
El especialista insiste en la importancia de regular antes de reaccionar: reconocer lo que se siente, tomar una pausa y volver rápidamente al rol dentro del equipo. Los equipos más sólidos no son los que evitan estas emociones, sino los que mejor saben gestionarlas.
El error, un elemento inevitable
El hockey es un deporte de velocidad y toma de decisiones constante. Los errores forman parte del juego. “Los equipos que compiten mejor no son los que menos fallan, sino los que antes pasan página”, explica Izquierdo.
La capacidad de reacción tras cada error, manteniendo la comunicación y el foco en la siguiente acción, es uno de los factores diferenciales en competición.
Competir con estabilidad, también cuando todo va bien
En momentos donde el equipo se acerca a su objetivo, aparece una presión diferente. Gestionar la ventaja o mantener el rendimiento cuando los resultados son favorables exige estabilidad emocional.
Según el psicólogo, la clave está en mantener las mismas rutinas, la intensidad y la comunicación, sin que el marcador altere el comportamiento competitivo.
Energía y concentración en escenarios exigentes
En torneos o fases decisivas de la temporada, el desgaste no es solo físico. La acumulación de partidos o jornadas clave también impacta a nivel mental.
Izquierdo destaca la importancia de dividir el esfuerzo en bloques cortos, mantener el foco en el presente y cuidar la recuperación emocional entre partidos como herramientas clave para sostener el rendimiento.
Desconectar del resultado anterior, evitar la sobrecarga mental y favorecer un entorno positivo dentro del equipo son aspectos determinantes en este tipo de competiciones.
El valor del equipo
En este tipo de escenarios, el equipo actúa como un regulador emocional clave. La comunicación, el apoyo entre compañeros y el ambiente colectivo influyen directamente en cómo cada jugador afronta la presión.
Cuando el jugador se siente respaldado, compite con mayor confianza y libertad, un aspecto que, según el especialista, repercute directamente en el rendimiento.
Cuando el nivel es similar, decide la mente
En cualquier competición, y especialmente en cualquier fase decisiva del calendario deportivo, todos los equipos cuentan con un nivel competitivo alto.
La diferencia, en muchos casos, está en quién gestiona mejor la presión, quién mantiene la concentración en los momentos clave y quién es capaz de competir con estabilidad emocional a lo largo del torneo. Porque cuando el talento ya está, la mente marca la diferencia.
Claves prácticas para la competición
- Focalizar la atención en la acción presente
- Recuperarse rápidamente tras cada error o acción negativa
Gestionar el esfuerzo en bloques cortos para mantener la intensidad
FHCV – Federación de Hockey de la Comunidad Valenciana Temporada 2023-2024